Productos cárnicos

Los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación indican que el consumo de carne en los hogares creció casi un 29% durante los últimos dos meses por la crisis del Covid. Los incrementos superaron el 20% prácticamente todas las semanas desde el inicio del estado de alarma en porcino, vacuno y pollo, mientras que ovino se registró un primer mes en negativo y aparecen crecimientos por encima del 60% desde el inicio de mayo. No obstante, esta evolución es sólo positiva a medias, ya que «hay que tener en consideración que el segmento de hostelería ha sido inexistente y éste suponía el 32% del consumo total de carnes en España, frente al 68% de los hogares», explica Josep Collado, secretario general de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic).

El sector ganadero de carne en la actualidad está compuesto por más de 350.000 granjas en España, que aportan 15.476 millones de euros a la Producción Final Agraria. Por su parte, el sector industrial cárnico está compuesto por un tejido de unas 2.800 empresas que, con una facturación de 26.882 millones de euros, representan el primer sector de la industria alimentaria, y el sector de carnicería-charcutería reúne a más de 25.000 empresas de suman ventas superiores a los 4.500 millones de euros.

La Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic) ha solicitado un plan de innovación y financiación en I+D específico para la industria agroalimentaria, y la cárnica en particular, que se desarrolle tras la pandemia del coronavirus,  tras la reunión telemática que han celebrado con el secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda. En el encuentro le trasladado diferentes propuestas de medidas de apoyo que quiere llevar a cabo para este sector que, “como otros muchos”, se ha visto afectado por el impacto de la COVID-19.

Las exportaciones a los países árabes constituyen en este momento la principal salida a los graves problemas de excedentes y almacenamiento de canales de carnes vacuno y de ovino derivados del cierre de la restauración. En unos casos se trata de vías y mercados abiertos que ya estaban funcionando, y en otros son acciones nuevas puestas en marcha a raíz de la situación provocada por la crisis.

La industria cárnica española ocupa, con diferencia, el primer lugar de toda la industria española de alimentos y bebidas, con una cifra de negocio de 26.882 millones de euros, el 22,6% de todo el sector alimentario español. Dicha cifra de negocio supone el 2,24% del PIB total español (a precios de mercado), el 15,6% de PIB de la rama industrial y el 4,2% de la facturación total de toda la industria española. El empleo sectorial directo de las empresas cárnicas, 97.076 trabajadores, representa el 23,8% de la ocupación total de la industria alimentaria española.

Las empresas de la industria cárnica de porcino están trabajando a pleno rendimiento, pero bajo dos premisas fundamentales, asegurar la salud de sus trabajadores y de los productos que llegan al mercado. Por un lado, todas las empresas han adoptado estrictos protocolos de bioseguridad, que además de incluir todas las medidas de higiene y salud recomendadas por las autoridades sanitarias para la prevención y protección contra el coronavirus, incluyen otras como el refuerzo en los métodos de acceso para empleados y proveedores o la limpieza y desinfección continua de instalaciones, maquinarias y zonas comunes.

En la actualidad, 57 empresas españolas están autorizadas, con lo que también se ha duplicado el número de exportadoras a ese mercado. La Administración General de Aduanas de China ha autorizado a ocho nuevas compañías españolas productoras de carne y productos cárnicos del porcino a exportar a ese mercado. Esta decisión, según ha apuntado este miércoles el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en un comunicado es “importante” para el sector agroalimentario español, sobre todo en estos momentos en los que “no sólo es necesario garantizar el abastecimiento alimentario, sino también que el comercio exterior funcione con normalidad.

La crisis del coronavirus ha convertido a España en uno de los principales suministradores de carne de cerdo de China. Las ventas de carne porcina al gigante asiático se han multiplicado por cuatro en los dos meses transcurridos entre diciembre de 2019 y enero de 2020, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio, pasando de 71 a 278 millones de euros en comparación con el mismo periodo transcurrido 12 meses antes.

Los mataderos españoles producen a un ritmo superior al de hace una década en un país donde, sin embargo, los consumidores son menos carnívoros que hace 10 años: una paradoja que queda explicada por el incremento de las exportaciones y del turismo. Los mataderos españoles generan hoy un 37 % más de carne que hace una década (7,2 millones de toneladas en 2019). Sin embargo, las familias compraron un 8 % menos de carne y consumieron la mitad de ese producto cuando salieron a los restaurantes; y todo con un crecimiento nacional demográfico superior a las 700.000 personas.

Un panorama muy distinto, y que le da aliento a la industria cárnica, se vive en el sudeste asiático y en otros países que comienzan a engrosar su clase media y su población urbana, lo que está permitiendo un mayor acceso a la carne y sus derivados.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, correspondientes al ejercicio 2019, se ha podido constatar un importante incremento de las exportaciones de carne de vacuno de España en el último año. La apertura de nuevos mercados, la consolidación de mercados ya abiertos con anterioridad y la apuesta de las empresas por una estrategia exportadora han sido determinantes para lograr este notorio incremento. Los productos que se están exportando son carnes, productos de casquería y productos cárnicos elaborados de vacuno.

Las secciones de carnicería están viviendo grandes cambios, buscando fórmulas innovadoras para realzar el valor del producto y dar respuesta a las actuales demandas de transparencia y sostenibilidad del consumidor.  12 tendencias fundamentales que en esta categoría están siguiendo los líderes de la distribución mundial, vistas de primera mano en los últimos International Trainings de AECOC.

La frescura, ante todo, Bienestar animal, el despliegue de las carnes ecológicas, las carnes maduradas, referencias premium y exclusivas con marca del distribuidor, máxima visibilidad, la irrupción del foodservice, del simple producto a soluciones de comida fresca, los influencers de la carne, partnerships estratégicos, conceptos y experiencias 360º, las alternativas cárnicas.

La Agència Catalana de Seguretat Alimentària (ACSA) ha publicado un díptico con recomendaciones para reducir el riesgo de Listeria monocytogenes en bares, restaurantes, tiendas de alimentación y comedores colectivos. Se pone especial atención a las buenas prácticas de higiene en los procesos de loncheado, troceado y triturado de alimentos, asi como a la limpieza y desinfección de los equipos y las instalaciones.

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La creciente inquietud por el bienestar animal ha disparado la preocupación sobre cómo se producen los alimentos. De hecho, para dar respuesta a esta demanda por parte de la ciudadanía, el Parlamento Europeo está trabajando sobre las certificaciones para desarrollar los sistemas de etiquetado para los productos cárnicos o lácteos basados en el bienestar de los animales. Las autoridades competentes han de sopesar si esta cuestión queda en manos de sistemas o regímenes voluntarios, lo que puede provocar que los consumidores no pueden distinguir claramente entre los distintos productos cárnicos y lácteos del mercado sobre la base de las normas relativas al bienestar o, por el contrario, se plantean medidas legislativas para transmitir esa información a través del etiquetado.

La Sección de Ingeniería Agraria de la Universidad de La Laguna ha acogido la presentación de un proyecto europeo, liderado por este centro académico, que pretende convertir en energía los residuos orgánicos procedentes de granjas y mataderos de la zona macaronésica. El proyecto, de casi un millón de euros, está liderado por el veterinario Javier Mata y el ingeniero industrial y agrónomo Axel Ritter, y en él participan catorce socios de cuatro regiones diferentes, de los cuales cuatro son beneficiarios de fondos FEDER, uno es socio de tercer país ajeno a la Unión Europea (Cabo Verde) y cinco son empresas del sector agroalimentario.

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