Agua

 

Por Abraham Esteve Núñez, investigador asociado de IMDEA Agua.

Las industrias agroalimentarias tienen por delante el reto de adoptar los principios de la economía circular en la gestión del agua.

El objetivo es rediseñar los procesos productivos con la mentalidad de evitar las “aguas residuales” y considerar todas las corrientes líquidas generadas como una fuente de recursos a aprovechar. La meta es alcanzar la eficiencia máxima en el uso del agua optimizando su uso y facilitando el máximo reciclado interno o externo de los recursos, y/o reutilización del agua en la propia planta o en el entorno próximo.

Un cambio en la forma de pensar con una visión integral y circular del uso del agua junto con la incorporación de nuevas tecnologías de tratamiento hará posible esta transformación.

El Ministerio de Ciencia lanza una compra pública precomercial para testar un nuevo prototipo de desalinizadora con 11,5 millones de euros.

El Ministerio de Ciencia e Innovación ha licitado el desarrollo de soluciones innovadoras en desalinización en Gran Canaria por un importe de 11,49 millones de euros con el objetivo de crear y testar un nuevo prototipo de desaladora de agua de mar más eficiente y barato.

El concurso abierto por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) pretende adquirir, mediante compra pública precomercial, los servicios de I+D destinados a desalinizar agua con un consumo de energía inferior a 2 kilovatios/hora por metro cúbico, mínimo impacto ambiental y la integración de iniciativas que fomenten la economía circular en planta. La ejecución del proyecto tiene un tiempo máximo de 19 meses.

Este proyecto pone a Gran Canaria «a la vanguardia» de la desalación de agua y ayuda a afrontar el futuro «con mucha mayor tranquilidad, porque vamos a disponer de soluciones tecnológicas eficientes para afrontar este reto», agregó Morales. La isla, dijo, es «pionera tanto en desalación como en depuración, pero hay que afrontar el reto de seguir fabricando agua porque los acuíferos disminuyen».

Esta iniciativa responde a la apuesta del Cabildo, a través del Consejo Insular de Aguas (CIA) y la Sociedad de Promoción Económica (Spegc), y el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) para impulsar el desarrollo de tecnologías vinculadas a la desalinización dentro de la plataforma Desal+Living Lab.

En 2019 el CDTI lanzó una consulta pública para saber qué actividades de I+D proponían las empresas españolas para resolver necesidades públicas. Recibió 274 propuestas y de las canarias solo seleccionó la del Cabildo.

Gran Canaria tiene una capacidad de desalación de 104 hectómetros cúbicos de agua marina al año entre 20 desaladoras públicas y privadas. La isla produce el 50% del agua que consume y destina a ello el 15% de la producción eléctrica insular. En principio el prototipo que busca el concurso se probará en alguna desaladora del CIA.

Europa tiene una estrategia para desviar la ineludible trayectoria actual de colapso de los recursos puestos en servicio, hacia una sociedad neutra en carbono, sostenible, generando el mínimo impacto ambiental posible y eficiente en el uso de éstos. Todo pasa por aplicar conceptos económicos basados en la circularidad en las diferentes etapas de la cadena de valor.

La forma en la que se obtiene, transforma, distribuye, trata y se reutiliza el agua que consumimos no se queda fuera de esta estrategia. Y si consideramos los espacios insulares europeos, en donde el agua es un recurso muy limitado y normalmente sujeto a considerables impactos, aplicar principios de economía circular y sostenibilidad se convierte en una obligación de los Estados miembros europeos. Sin dejar atrás el papel que juegan los consumidores en este reto a conseguir antes de 2050.

En las islas europeas, las cuales por número y por población mayormente se localizan en el sur del continente (Grecia, Italia, España), el agua que se consume históricamente proviene de la pluviometría local, y cada vez más se obtiene de procesos industriales, como la desalación de agua de mar. Aquí nos encontramos la primera oportunidad de aplicar criterios circulares. Los procesos deben tender a incrementar la proporción  de agua desalada frente al agua captada. Además, eso permitirá reducir los volúmenes de salmuera que se generan, a la par que se valoriza este vertido con muchas expectativas de explotación. Cada vez más, los procesos para  potabilizar y desalar tienden  a reducir los productos químicos usados y/o a aplicar los menos tóxicos existentes.

En los espacios insulares europeos, donde el agua es un recurso muy limitado y normalmente sujeto a considerables impactos, aplicar principios de economía circular y sostenibilidad se convierte en una obligación.

Aparte de todo ello, la constante búsqueda de la máxima eficiencia energética y el uso de las energías renovables para reducir la huella de carbono, usadas ya sea de forma directa en bombeos o plantas de proceso, o mediante inyección a la red eléctrica, deben convertirse en obligación normativa en la cadena de valor del ciclo industrial del agua.

En cualquier territorio europeo, particularmente en entornos insulares, es inconcebible mantener rendimientos hidráulicos en las redes de distribución de agua, potable o agrícola, por debajo del 80%. Las mermas en las redes superan en muchas islas el 40%. Son, a día de hoy, la gran batalla ante la circularidad. No solo representan pérdidas económicas en la gestión municipal, sino que son un verdadero sumidero de pérdida energética y de impacto ambiental, al tratarse de aguas subterráneas con un alto valor ecológico o de aguas desaladas con una alta huella de carbono.

En este ámbito del consumo de agua potable para abastecimientos urbanos, el ciudadano juega un doble papel esencial. Por un lado, tiene en su “mano” reducir el consumo del recurso y por otro, velar por no contaminar más de la cuenta el agua que usa, que posteriormente tendrá que ser regenerada y reutilizada en usos de valor añadido. Las dotaciones por habitante en las islas europeas, sociedades aisladas antaño con mínimos recursos económicos, se han duplicado en menos de treinta años. El crecimiento económico, el estado de confort, el turismo, etc., repercuten inexorablemente en el incremento de la demanda y se hace preciso aplicar mecanismos de ahorro y sistemas de tarificación que fomenten el uso racional del agua. Europa apunta a mejorar un 10 % la eficiencia en el uso del agua. Objetivamente, parece un reto muy conservador.

La reutilización de aguas es un pilar fundamental en la economía circular al valorizarse un residuo como es un agua residual. La adecuada depuración y regeneración de aguas en islas es clave, puesto que se pone en valor un recurso que puede cubrir ampliamente usos agrícolas, ciertos usos urbanos o industriales, cubiertos mayormente con recursos naturales o aguas desaladas. Y por otro lado, se reduce la presión ambiental sobre el medio marino, puesto que hoy en día se devuelve al mar un altísimo porcentaje de las aguas servidas.  Es en este eslabón de la gestión del agua donde mayores esfuerzos deben ponerse, puesto que la depuración y la regeneración de aguas presenta grandes oportunidades de circularidad (reúso, nutrientes, agua a menor coste), a la vez que se pueden alcanzar otros objetivos de adaptación al cambio climático.

Y es que el cambio climático, ya visible en nuestras islas, nos obliga a mejorar la eficiencia en el uso del agua en hogares, industrias, sector turístico, áreas recreativas y complejos agrícolas. La estrategia circular nos permitirá reducir la demanda y fomentar la oferta sostenible de los recursos hídricos, junto a una adecuada planificación hidrológica con instrumentos útiles de gobernanza.

Circularidad, mitigación y adaptación al cambio climático, van de la mano en los entornos insulares para orientar nuestra sociedad hacia la sostenibilidad y adentrarse en otro reto aún mayor: la soberanía hídrica, energética y alimentaria.

Circularidad, mitigación y adaptación al cambio climático, van de la mano en los entornos insulares, para orientar nuestra sociedad hacia la sostenibilidad y adentrarse en otro reto, aún mayor, que no es otro que la soberanía hídrica, energética y alimentaria.

La comarca Norte contará con la primera desaladora de Canarias con criterios de economía circular. Se ubicará en el parque científico tecnológico de La Punta de Gáldar

La Mancomunidad del Norte ha adjudicado a la UTE formada por la empresa Canaragua y Elmasa los servicios de ingeniería, fabricación, instalación, puesta en marcha, explotación y legalización de una desaladora de agua de mar basada en criterios de economía circular para ser instalada en el Parque Tecnológico de Gran Canaria, en la Punta de Gáldar. Todo ello por un importe de 207.583 euros,

Será la primera planta industrial de Canarias diseñada bajo los criterios de economía circular, concebida como un proceso de producción de agua desalada con totales garantías, que requerirá la mínima energía al mayor factor de conversión posible, haciendo un uso sostenible de las materias primas.

La desaladora propuesta por la UTE se basa en la tecnología de ósmosis inversa, contará con una capacidad de producción de 375 m3/d de agua desalada, con menos de 750 uS/cm de conductividad, de los que 75m3/d se podrán destinar a agua de abasto para consumo humano del personal e investigadores que trabajen en el parque científico tecnológico; y el resto será agua industrial para la actividad de proyectos de las propias instalaciones.

Por el carácter altamente innovador y de máxima eficiencia que se pretende con esta desaladora, con el fin de respetar los principios de economía circular por los que el parque científico se constituye, esta planta presenta una serie de diferencias en el diseño y explotación. Entre ellas está la de no usar reactivos químicos en el pretratamiento; eliminar la filtración en arena al contar con un pozo playero de captación de agua de mar del que se prevé una adecuada calidad de agua a desalar; y dimensionar la desaladora con el equilibrio óptimo entre la conversión del proceso, el más bajo flujo de membrana posible y la energía consumida. Todo ello unido a un sofisticado sistema de control y adquisición de datos para garantizar una operación eficiente en modo automático presencial y remoto.

Además, según informa la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte, se va a incorporar en este diseño un elemento diferenciador para reducir aún más si cabe la huella de carbono de la desalación. Será la contribución de energía solar fotovoltaica aislada de red sin excedentes, conectada directamente a los variadores de frecuencia de las bombas de la planta. Es un concepto innovador que permitiría, gracias a una instalación de 22,5 kWp de energía solar fotovoltaica en la cumbrera de la nave donde estará alojada la planta desaladora, alcanzar un ahorro esperado de energía de la red eléctrica superior al 20% al año. Aplicaciones similares en plantas desaladoras testadas por el Instituto Tecnológico de Canarias en sus instalaciones de Pozo Izquierdo avalan esta solución para poder alcanzar ahorros de energía fósil de hasta un 35% operando en franja diurna.

Conscientes de las oportunidades que representa el aprovechamiento del agua residual y sus subproductos, la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunidad Valenciana (EPSAR) y FACSA han impulsado una innovadora tecnología, única en España, que incrementa de forma significativa la eficiencia y sostenibilidad del proceso de tratamiento de lodos llevado a cabo en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR).

Para ello, se ha puesto en marcha en la EDAR de Alcoy un nuevo modelo de funcionamiento del proceso de digestión anaerobia, basado en los principios de economía circular. Este tiene un triple objetivo: reducir la producción de los lodos -y por tanto de residuos, maximizar la obtención de biogás (equivalente renovable del gas natural) e intentar alcanzar la higienización de los lodos tratados.

La principal innovación del proceso reside en la aplicación de la digestión anaerobia en doble fase de temperatura, gracias a la cual los lodos se calientan a 55 ºC, en lugar de a 35ºC, en un digestor de menor volumen antes de pasar a uno de mayores dimensiones, donde se mantiene a una temperatura estable de 35 grados.

Gracias a la modificación del proceso de digestión se ha logrado reducir la producción de lodos en un 25,5 %, y con ello el volumen de residuos generados durante el proceso, con los beneficios para el medioambiente que ello supone.

Del mismo modo, en respuesta a su apuesta por la economía circular, EPSAR y FACSA han hecho posible aumentar la producción de biogás en un 20 %, lo que eleva la autogeneración de energía eléctrica de la estación y resulta clave para mejorar el balance energético global de la instalación. Este ahorro cubriría las necesidades eléctricas de 425 hogares durante todo un año, si consideramos que el gasto medio de un hogar en España asciende a 290 Kwh/mes, según fuentes del IDEA.

A su vez, este proceso ha hecho posible reducir la carga microbiológica del fango evacuado en un 90 % de E.coli, o lo que es lo mismo, reducir en dos unidades logarítmicas la carga microbiológica del fango evacuado. A falta de continuar los ensayos en este campo, estos datos nos permiten pensar en la posibilidad de disponer de unos lodos ya higienizados, minimizando su impacto ambiental.

Proyectos previos

La implantación de este innovador tratamiento ha sido posible gracias al trabajo de investigación de otros dos proyectos en los que FACSA está trabajando: SLUDGE4ENERGY y LIFE STO3RE.

El primero de ellos, SLUDGE4ENERGY, llevado a cabo por el consorcio FACSA y Ainia centro tecnológico, se centró en el pilotaje de este nuevo proceso tecnológico, al objeto de mejorar la sostenibilidad del proceso de depuración optimizando la generación de energía a partir de fuentes renovables, evitando con ello el consumo de combustibles fósiles y las emisiones de CO2 asociadas su empleo.

Con el segundo de ellos, LIFESTO3RE, la compañía buscaba validar este nuevo concepto de digestión anaerobia a mayor escala, proyectando un sistema mancomunado de gestión de fangos procedentes de EDARs y purines de granjas, energéticamente sostenible, al objeto de obtener un “biofertilizante” de alta calidad para el medioambiente.

Con todo ello, EPSAR y FACSA refuerzan su apuesta por la energía verde, gracias al desarrollo e implantación de procesos, tecnologías y nuevos equipos que mejoran la eficiencia energética, produzcan su propia energía renovable y mitigan el impacto ecológico de nuestros sistemas de depuración.

La empresa pública interviene en el seminario virtual “Bioenergía para el Desarrollo Sostenible” junto con expertos europeos y americanos.

Canal de Isabel II participa hoy en el seminario virtual “Bioenergía para el Desarrollo Sostenible”, organizado por el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de Naciones Unidas. Este encuentro busca facilitar un espacio virtual para el intercambio y la divulgación de conocimiento y experiencias en relación con los sistemas de bioenergía sostenibles y su papel a la hora de alcanzar un mundo más sostenible.

En el encuentro, moderado desde la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), participan expertos de empresas y organismos públicos y de investigación de Estados Unidos, Brasil, Guatemala, Austria y Colombia.

Federico Vallés, coordinador de Energía Eléctrica en Canal de Isabel II, intervendrá en el panel “Intercambio de experiencias en soluciones integradas de agua y energía relacionadas con la bioenergía” para presentar los proyectos punteros que la empresa pública realiza en materia de biogás, dentro de las políticas de economía circular, y contar su experiencia de éxito en el sector como empresa referente a nivel nacional e internacional en materia de gestión del ciclo integral del agua.

Canal de Isabel II incluye dentro de sus compromisos empresariales minimizar el impacto ambiental en todos sus procesos, favoreciendo la economía circular, el uso eficiente de los recursos y de la energía y potenciando la generación renovable. Desde hace más de un siglo, Canal de Isabel II ha venido desarrollando iniciativas para la generación de energía eléctrica a través de procesos sinérgicos con la gestión del agua.

En la actualidad, Canal genera energía eléctrica renovable y de alta eficiencia a través de instalaciones como microturbinas en redes de abastecimiento y en EDAR, cogeneración mediante el tratamiento de lodos, centrales hidroeléctricas, paneles fotovoltaicos o plantas de generación eléctrica a partir de biogás, entre otras instalaciones.

Gracias a todas estas instalaciones, en 2020 Canal consiguió producir el 74 % de su consumo total para la gestión del ciclo integral del agua en la Comunidad de Madrid, y evitó así la emisión de más de 26.000 toneladas de CO2. El objetivo que persigue la empresa pública, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid, es alcanzar antes del año 2030 el autoabastecimiento total de energía eléctrica generada a partir de fuentes de energía limpias y renovables.

Canal es una empresa reconocida internacionalmente por su excelencia en la gestión de los recursos hídricos, y contribuye con su excelencia a posicionar a la Comunidad de Madrid como líder en materia de sostenibilidad, innovación y digitalización en la gestión de este recurso natural.

FACSA comparte su apuesta por la innovación y la economía circular en el sector del agua en Conama 2020

El equipo de la compañía de Grupo Gimeno ha contado con un stand en Conama Innova, un espacio de exposición, reflexión e intercambio donde se han dado cita los proyectos con financiación europea que están liderando la innovación en sostenibilidad en España.

El pasado jueves 03 de junio, cerraba sus puertas la 15 edición del Congreso Nacional del Medio Ambiente, Conama 2020. Un evento, celebrado en IFEMA, que ha reunido durante cuatro jornadas a expertos del sector ambiental para reflexionar sobre cómo abordar la recuperación y la transformación del modelo económico social.
Hasta allí se ha desplazado el equipo del Departamento de I+D+i de FACSA, que ha presentado a los asistentes algunos de sus proyectos ambientales más relevantes e innovadores, todos ellos en el marco de Waternology, la nueva marca de soluciones tecnológicas de la compañía.

Proyecto Rewacer y proyecto Zero Brine

En este sentido, Paloma Torrent, técnico del departamento, ha puesto en valor en una ponencia el potencial del proyecto Rewacer, dentro del cual la compañía ha logrado desarrollar un nuevo modelo de economía circular para abastecer la demanda de agua del sector industrial cerámico con el efluente de las EDAR.
Del mismo modo, Elena Zuriaga, jefa del Departamento de Gestión Técnica I+D+i, ha realizado una presentación sobre el proyecto Zero Brine, una iniciativa de economía circular que persigue integrar tecnologías innovadoras para el tratamiento de las salmueras en el sector industrial con el fin de recuperar sales, minerales, agua y calor residual.

LIFE AMIA y Bioedaria

Sobre este mismo proyecto la compañía ha dispuesto también un poster, al igual que se ha hecho con LIFE AMIA y Bioedaria.
Por un lado, LIFE AMIA es un innovador proyecto que permitirá reutilizar agua y recuperar nutrientes para uso agrícola mediante una tecnología de bajo consumo energético y escasas emisiones de efecto invernadero.
Por otro lado, en el marco de BioedariaFACSA ha logrado desarrollar un nuevo concepto de biorrefinería capaz de generar productos de valor añadido (bioplásticos y polifosfatos) para la sociedad reduciendo tiempos y costes de producción.

Stand en Conama Innova

Adicionalmente, el equipo de la compañía de Grupo Gimeno ha contado con un stand en Conama Innova, un espacio de exposición, reflexión e intercambio donde se han dado cita los proyectos con financiación europea que están liderando la innovación en sostenibilidad en España.

Un mix de energías renovables que aprovecha lo mejor de cada una para optimizar el consumo de las depuradoras de agua. Se trata del proyecto Renewat: agua, energía e innovación al servicio del ahorro y del planeta.

El avance en el tratamiento de las aguas residuales ha sido fundamental por muchas razones: con su reaprovechamiento se evitan posibles problemas de contaminación y, además, son una fuente inestimable para el riego en zonas de cultivo. Por eso, las EDAR o estaciones depuradoras de aguas residuales son clave en los proyectos de protección del medioambiente.

¿Pero qué pasaría si a los beneficios de la depuración del agua le añadiéramos los de las energías renovables? Justamente ese es el planteamiento de Renewat, un proyecto por el que está apostando ACCIONA y que es pionero en España. Renewat integra fuentes renovables como la eólica o la solar en el proceso de la depuración para conseguir un ahorro del consumo y una disminución de las emisiones de CO₂ a la atmósfera. Un ambicioso trabajo en donde la colaboración entre distintos métodos energéticos es la clave y que ya está dando sus frutos. Vamos a ver en qué consiste.

“Renewat, una alternativa para hacer las depuradoras más sostenibles”

Renewat, un mix de energías renovables para depurar el agua

Uno de los hándicaps que en ocasiones presenta la depuración de las aguas residuales es que resulta muy costosa, tanto económica como energéticamente. El proyecto Renewat nace para paliar ese punto débil mediante el uso de energías renovables. ¿Cómo?

Primero, integrando paneles fotovoltaicos de menor escala y aerogeneradores de pequeña potencia en el proceso de trabajo de las depuradoras capaces de generar energía para utilizarla directamente, y permitiendo aislar procesos gracias al almacenamiento de esta. Y segundo, desarrollando un sistema inteligente que administre la producción de energía renovable y las necesidades del consumo de la planta de la forma más óptima en sus diferentes fases del proceso.

Con este sofisticado entramado de gestión de agua y energía, el objetivo de Renewat es reducir el consumo energético de las EDAR, reducir la huella de carbono, y el coste por metro cúbico de agua tratada para acercarlo al coste del agua potable.

Por ahora, el proyecto piloto está localizado en la planta de tratamiento de Archena, en Murcia, pero esta tecnología será aplicable a prácticamente todas las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Hagamos números

En la Unión Europea existen alrededor de 16.000 plantas de tratamiento de aguas residuales que consumen 10.000 GWh/año de electricidad de la red. En términos de emisiones de CO₂ todas estas EDAR suponen unas 27.120.000 toneladas de CO2 al año vertidas a la atmósfera.

Sin embargo, con la integración de las energías renovables proyectadas en Renewat, las cifras se vuelven mucho más tranquilizadoras, ya que cada depuradora sería capaz de generar de forma limpia alrededor de 143.000 kWh/año, más o menos lo mismo que consumen 40 hogares españoles cada año, y dejar de emitir 110 toneladas de CO₂ anualmente. Esta disminución del 30% en el consumo de electricidad de la red conlleva, además, la reducción de hasta el 24% en el coste del agua tratada (de 0,4 € / m³ a 0,3 €/m³).

Con estos resultados, la implantación de Renewat se convierte en una muy buena alternativa para hacer que el trabajo de las depuradoras sea mucho más sostenible.

Cien por cien fotovoltaica. La Dirección General de Aguas de la Consejería de Transición Ecológica (Gobierno de Canarias) ha proyectado en la isla de Fuerteventura una estación desaladora que se alimentará al 100% de energías renovables, más concretamente de energía solar fotovoltaica. Este sistema, cuyos estudios han sido financiados por este Departamento regional, pretende optimizar el proceso de desalación de agua de mar y, al mismo tiempo, minimizar costes.

Los directores generales de Agua y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, Víctor Navarro y José Domingo Fernández, respectivamente, han presentado esta iniciativa al Cabildo de Fuerteventura con el objetivo de implantar este sistema en la Granja Experimental de Pozo Negro, lo cual permitiría el bombeo de agua desalada hasta la zona alta del municipio de Antigua y el posterior riego por gravedad de toda la zona. Según el director general de Agua, Víctor Navarro, “los impactos positivos directos de este tipo de plantas son la garantía de agua para el sector agrícola sin dependencia del régimen de lluvias, no agotar los acuíferos y nutrirlos, reducir los costes del agua para el uso agrícola y la permanencia en el tiempo de los costes de este recurso”.

Los resultados operativos y económicos de este sistema –informa el Gobierno de Canarias– son de 684.000 metros cúbicos (m3) de agua desalada cada año con un coste del agua en el depósito de Antigua de 0,47 euros/m3 para una duración de 25 años. El presupuesto total se elevaría a 7.524.346 euros, de los cuales 1.600.000 euros corresponderían a los costes de las tuberías de impulsión.

Las claves del proyecto:

• Un parque fotovoltaico de 1.600 kilovatios de potencia pico;

• cinco módulos de desalación de agua de mar por ósmosis inversa de 1.000 m3/día cada uno;

• un sistema de control que incorpora una batería de 375 kWh;

• dos depósitos auxiliares de 2.000 m3 cada uno;

• bombas y conducción de agua de mar desde la playa hasta la Granja Experimental de Pozo Negro;

• bomba de impulsión de agua desalada; y

• dos depósitos de agua de 35.000 m3 cada uno, a situar en la parte alta del municipio de Antigua.

La segunda jornada del Congreso Nacional del Medio Ambiente se ha empapado de agua. En esta ocasión, se han abordado los diferentes caminos para integrar al agua en las estrategias de economía circular, destacando el paso al frente que ha dado el PAEC y la necesidad de realizar cambios en la normativa actual.

Una de las frases más repetidas en los informes meteorológicos españoles dicta que nuestro país es uno de los más vulnerables al cambio climático. Sin ir más lejos, el segundo informe anual sobre el estado del clima en España anunciaba que, mientras el resto del mundo había incrementado sus temperaturas en 1,2 grados Celsius, la península lo había hecho en 1,7°C.

El agua, como no podía ser de otra forma, también se está viendo afectada en igual o mayor medida que las temperaturas, aguardando un destino en el que con total seguridad gozará de menor presencia en nuestro país. Ante este problema hídrico, un grupo de expertos han propuesto en la 15 edición del Congreso Nacional del Medio Ambiente un antídoto infalible: la integración del agua en la economía circular.

En declaraciones para El Ágora, Concepción Marcuello Olona, miembro de la unidad de apoyo de la Dirección General de Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), ha señalado que nuestro país ha dado un primer paso en este sentido con el primer Plan de Acción de Economía Circular (PAEC).

A su juicio, las cuatro únicas medidas centradas en el agua y que abordan principalmente la reutilización y regulación del recurso se presentan “más que suficientes” para este primer plan de acción, aunque ha admitido la necesidad de seguir profundizando y sacando nuevas medidas para el agua a largo plazo en el marco de la estrategia de la economía circular, algo que también han señalado el resto de los ponentes.

Así pues, en materia de mitigar los impactos sobre el medio, Inmaculada Bravo Domínguez, subdirectora adjunta de Regadíos, Caminos Naturales e Infraestructuras Rurales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), ha subrayado la realidad que se sufre con las “barreras normativas” que impiden obtener el máximo rendimiento de una economía circular hídrica.

“Con respecto a los nutrientes, la producción de aguas regeneradas nos brinda la oportunidad de obtener elementos vitales como el fósforo o el nitrógeno. Sin embargo, existen barreras normativas que nos impiden aprovechar todas las bondades que nos ofrece el agua”, ha comentado Inmaculada Bravo, posicionándose así en línea con Concepción Marcuello que ha manifestado la necesidad de crear debate alrededor del asunto.

“El problema con los nutrientes, así como con otros, precisa de un cambio en la normativa para ser mitigado. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. Se precisa aun mucho debate para ver cómo podemos abordar realmente esos cambios en las normativas y, así, eliminar barreras”, ha declarado Concepción.

“Hay que establecer, por tanto, sinergias entre agricultura y el agua para ver realmente el potencial de la recuperación de nutrientes durante el proceso de depuración y, por supuesto, analizar al mismo tiempo la normativa para ver nuevas dimensiones”, ha añadido Bravo.

Sin embargo, los cambios en la normativa no solo se han presentado como las principales barreras para integrar el agua en las estrategias de economía circular, sino que como han señalado, la tecnología es vital para culminar este proceso.

En este sentido ha vuelto a sacar a la palestra el tema de los nutrientes, aunque esta vez acompañados de otros desafíos, como el energético. No hay que olvidar que el sector del agua requiere en la actualidad el 7% de la energía mundial y, en vista del esperado aumento en la demanda del agua, han adelantado “que será necesario evitar a toda costa que esa demanda energética aumente”, siendo lo ideal que se reduzca hasta prácticamente el cero.

“La eficiencia energética debe ser vital para circularidad del agua”, ha apelado Jokin Larrauri, vicepresidente de ventas Global Agua en Schneider Electric, que también ha destacado la necesidad de establecer colaboraciones público-privadas en el sector del agua para “atraer nuevas tecnologías y consolidar proyectos que actualmente están trabajando en esta línea”.

En todo caso, ponentes como Gonzalo Mosqueira Martínez, de Augas de Galicia, y Concepción Marcuello han advertido de la magnitud del desafío y de la necesidad de valorar conjuntamente los beneficios y desventajas que constituyen el binomio agua-energía para llegar a buen puerto.

“El agua es fuente de energía, pero también un gran demandante. Apostar por la eficiencia energética puede descuidar los objetivos relacionados con el agua y viceversa. Hay que analizar ambas cuestiones de manera conjunta para equilibrar la balanza”, ha expresado Gonzalo Mosqueira.

Ahora bien, estas posibles vías de integración expuestas en este debate carecerían de sentido sin unos indicadores “confiables” que indicasen su grado de desarrollo, según Sofía Tirado, investigadora postdoctoral en la Cátedra Aquae de Economía del Agua de la UNED, algo en lo que también han coincidido el resto de los ponentes.

“Los indicadores nos van a mostrar si esta transición verde y azul, en este caso, se está desarrollando correctamente. De nada sirve desarrollar nuevos mecanismos de ahorro de agua en agricultura o novedosos sistemas de desalación si después desconocemos el potencial que nos están ofreciendo. Los datos bien tratados, por tanto, son clave en este proceso”, ha enfatizado Víctor Navarro Delgado, director general de Planificación del Territorio, Transición Ecológica y Aguas en Canarias.

Para cerrar el debate, Enrique Hernández Moreno, director general de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA) ha querido resaltar la importancia del agua en nuestras vidas y su papel como motor de desarrollo, así como la importancia elevar al mayor ejemplo de circularidad de nuestro mundo dentro de las estrategias de economía circular presentes y que están por venir.

Horizon Europe Info Days (From June 28th till July 9th)

The 10-day event will give prospective applicants and other stakeholders of EU research and innovation the opportunity to get information and ask questions about main funding instruments, processes of Horizon Europe and what is new.

A full range of online events

The Horizon Europe info days will address 9 themes, each featuring a programme of exclusive discussions and hands-on sessions dedicated to a different cluster or part of the new programme.

La planta piloto de la compañía ELMASA Tecnología del Agua, que se encuentra en Gran Canaria, ha sido empleada recientemente como banco de pruebas para estudiar in situ la reducción de productos químicos en los pretratamientos con ultrafiltración en los procesos de desalación, ya que este es uno de los objetivos claves del sector.
ELMASA estudia reducir productos químicos en los pretratamientos con ultrafiltración en el proceso de desalación

Este es un trabajo de investigación, impulsado por la propia compañía, y que realiza en colaboración con la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información de Gobierno de Canarias y el Instituto Tecnológico de Canarias, es una apuesta por la economía circular y en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, según ha informado ELMASA en nota de prensa.

Al respecto, explica que la tecnología de ósmosis inversa se genera por el elevado consumo de productos químicos, por lo que este trabajo ha permitido estudiar alternativas para reducir el consumo de hipoclorito sódico en los contralavados mejorados químicamente (CEB) que se realizan en pretratamientos con ultrafiltración en plantas desaladoras con una frecuencia diaria.

Así, el uso de hipoclorito sódico genera un incremento del biofoluing en las membranas de ósmosis, incrementando los costes de explotación al requerirse adicionalmente limpiezas químicas intensivas (CIP), todo ello unido a que, debido a la acumulación de “ensuciamiento irreversible, no eliminado en los procesos de limpieza, se termina por hacer casi inviable” la operación de dichas membranas, siendo necesario proceder a su reposición.

Para ello, el estudio realizado en la planta piloto de ELMASA Tecnología del Agua ha permitido ensayar otras alternativas al modo de operación habitual en la planta desaladora de agua de mar de Maspalomas I – Gran Canaria eliminando los contralavados mejorados químicamente (CEB) y reduciendo la cantidad de hipoclorito sódico empleado.

Al respecto, como alternativa se han realizado limpiezas químicas intensivas cada 72 horas, modificando la duración de cada etapa de la limpieza básica y ácida en 30, 60 y 90 minutos (mini CIP’s).

Por su parte, los resultados han revelado que la metodología ensayada (limpieza cada 72 horas y duración 60 min) permite reducir el consumo de hipoclorito sódico en un 60 por ciento, si bien se trata de una alternativa que implica un incremento en los costes de explotación como consecuencia del incremento del consumo de otros productos químicos que se emplean en los mini CIP’s.

Además el estudio abre una segunda línea de trabajo en la que se deberá analizar cómo afecta este modo de operación en la planta desaladora a las tasas de reposición de las membranas de desalación. La potencial reducción de costes de operación por esta vía, así como la disminución de químicos en el proceso de limpieza, indican que se alinearía con una “mayor sostenibilidad de la operativa y un apoyo a la estratégica de economía circular”.

Los resultados de este trabajo han quedado recopilados en un artículo de investigación que será enviado a la revista ‘DYNA Ingeniería e Industria’ para su divulgación.

El estudio lo ha llevado a cabo la empresa ELMASA Tecnología del agua bajo la contratación de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) del Gobierno de Canarias y con la colaboración del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), dentro del proyecto DESAL+ (MAC/1.1a/094), cofinanciado por fondos FEDER a través del Programa MAC 2014-2020 .

Búsqueda de información

  • Contenidos

  • Rango de Fechas

  • Categorías

  • Retos



Eventos

  • Categorías de Evento



Programas de apoyo

  • Categorías